Como cambian los tiempos, de forma tan rápida, y es que ahora, parece que el teletrabajo se está convirtiendo en un privilegio. Sobre todo por los movimientos de las grandes compañías tecnológicas americanas, que están requiriendo a sus empleados que vuelvan a las oficinas los 5 días de la semana en lugar de teletrabajar, considerando que eso de teletrabajar es para unos muy poco «privilegiados» que lo puedan disfrutar sea por sus logros, su productividad o su estatus dentro de la compañía.
Parece que los directivos han descubierto también las bondades del teletrabajo, y no están dispuestos a que ese «privilegio» que entienden como suyo, pueda ser compartido por otros miembros de menor rango de sus equipos. Como si se tratara de una diferencia salarial más unida al modelo de coche de empresa, los bonus o la plaza de aparcamiento.
Frente al teletrabajo no solo tenemos esta visión de utilizarlo como una herramienta de «beneficio» para poder retener o atraer a personal muy determinado, también tenemos a quien lo está utilizando, justo para lo contrario, para despedir a personal de forma «encubierta». Compañías que lo que están haciendo es obligar a su personal a un trabajo presencial los 5 días en la oficina, con lo que una parte importante de esa plantilla decide buscar otro proyecto profesional, abandonando de forma voluntaria y sin indemnización alguna, cosa que la empresa se termina «ahorrado».
Pero, ¿es correcto este planteamiento?
Con los números en la mano, parece ser una mala idea, y es que el personal que decide abandonar las empresas porque les obligan a ir a la oficina y eliminar el teletrabajo, son en su mayoría personal de alta cualificación, con lo que la empresa sí, ahorra en despidos, pero se descapitaliza al perder a los profesionales más valiosos, y que además en muchos casos, terminan fichando por la competencia.
Además de esto, quienes han decidido eliminar el teletrabajo aducen otros motivos como la productividad, cuestión que queda fuera de lugar dado que todos los estudios terminan resaltando la mayor productividad de los trabajadores que lo hacen en modalidad de teletrabajo.
¿Hay más motivos?
Se pueden incluso enumerar algún motivo más para esta corriente de eliminación del teletrabajo, además de subirlo al rango de privilegio para los altos directivos. Es preciso señalar que muchas empresas que han adoptado esta decisión, lo hacen por el lastre que supone sus inmuebles, casi vacíos y que han adquirido en ocasiones en propiedad y subarrendar a su propia empresa. Hay que pagar el préstamo.
También en el caso de los Estados Unidos, existen acuerdos de estas empresas con ayuntamientos o condados, por los que han sido incentivados fiscalmente para situar sus instalaciones en esas ciudades, y «choca» si estas están vacías o el personal contratado no es la de ciudad y teletrabaja.
Pero más allá de eso, en un contexto en el que se demanda presencialidad por parte de los líderes corporativos, en algunas empresas ya se están ofreciendo tanto horarios flexibles como días de teletrabajo a los empleados de alto rendimiento, mientras que aquellos con un desempeño medio no tienen el privilegio de trabajar a distancia.
Lo cierto es que, la situación, a su vez, ya está generando una brecha en términos de competitividad entre las empresas que permiten el teletrabajo, aunque sea unos días a la semana, y aquellas que se ciñan al trabajo en la oficina. Muchos empleados, especialmente aquellos jóvenes, los seniors de alta cualificación o mujeres o con familiares a cargo, optarán por trabajos que les permitan flexibilidad.
Carlos Zubialde
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