En los tiempos de vacaciones, sean estivales o invernales, puentes o festivos varios, todos coincidimos en que desconectar no es que sea aconsejable, debería de ser necesario. Poder tener un buen balance entre la vida personal y profesional, retomar aficiones poco atendidas durante el año como la lectura, el deporte o simplemente hacerse una breve siesta, son elementos que permiten eso que se llama de forma informal como «cargar pilas».

Es bonito, muy bonito, si fuera plenamente cierto, pero, ¿Qué ocurre cuando no te dejan desconectar completamente?

Solemos enfocar que las personas que tienen responsabilidades en las empresas, las tienen para los 365 días del año, estés al pie del cañón o en la tumbona al sol en la playa en tus vacaciones de verano. Incluso hay empresas que utilizan ese mantra para poder seguir manteniendo un cierto nivel operativo pese a que estas personas clave estén de vacaciones, y es que como he solido escuchar en ocasiones, «se les paga mucho».

Otros, toman la actitud de no desconectar de forma voluntaria, su profesionalidad les empuja a estar conectados permanentemente, el cliente lo es todo, a cualquier hora. Y además debe de «defender» su posición dentro de la empresa, y la forma que cree que es mejor es la de estar disponible siempre, pese a que estés de vacaciones.

Sea la primera situación (te obligan) o la segunda (lo haces voluntariamente), en ambos casos es la propia empresa la que crea y genera ese entorno, que no cambiará y es que eso precisamente le permitirá estar siempre operativa en todos los niveles, sea febrero o agosto.

¿Es sostenible esto?

Para la empresa, sin duda si, pero para el profesional, no lo es, tiene fecha de caducidad. No es que sea dos años, o 6 años vista, pero llega un momento donde hay un interruptor que se apaga, las motivaciones se disipan, aparecen nuevos valores de vidas, nuevos valores de empresa, y el desengaño con clientes y compañeros (si, los hay, ya te lo adelanto), fuerzan una situación de parar o reventar.

Sencillo y claro, o cambiar o no aguantas más.

Y pese a que muchos no lo crean, las cosas están cambiando. Esto es como lo del teletrabajo, existe, se aplica, y quien lo esta utilizando en su empresa, esta logrando mejores resultados, atraer a profesionales top  y una productividad mayor. Y en la desconexión en vacaciones también se esta ganando terreno; hace unos pocos días leía en Linkedin a un importante CEO que por primera vez en su vida había disfrutado de 2 semanas de vacaciones pero eso, vacaciones sin conexión. Se daba cuenta que su empresa seguía funcionando, daba gracias a su equipo y a su consejo de administración por ello, y lo más importante, se marcaba como objetivo salir de las operaciones diarias para tener más tiempo para dos cosas: mejorar sus capacidades como CEO y mejorar su vida personal, el balance trabajo/vida.

Si puedes desconectar plenamente, hazlo; si puedes desconectar plenamente pero tienes «miedos», conéctate, mira y evalúa, pero haz una cosa: ¡no se lo digas a nadie!

Breves consejos de quien ya paso por esas fases, y si intenta desconectar plenamente.

Carlos Zubialde

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