Nada en la vida es gratis, absolutamente nada, todo tiene un coste, da igual que sea material, de oportunidad, de producción, es igual, siempre tiene un coste asimilado.
Y si nos ofrecen algo «gratis», de no ser que sea un demente, en cuyo caso estaría perdiendo él, debemos de saber que eso significa que alguien estará perdiendo hasta que ese «gratis» llega hasta nuestras manos.
Te lo cuento porque hace pocos días, en una red social, se criticaba (y creo que con mucho acierto) la campaña de la compañía china Alibaba para el verano del 2023, que ofrecen envíos «gratis» para cualquier compra que hagas, da igual que sea solo un producto o sean 10. No solo eso, también las devoluciones «gratis».
Ya te lo he dicho, gratis, no hay nada en la vida, en este caso, lo que debería de hacerse dicho es «portes incluidos en la compra», de forma que tú, cuando compras, sabes que hay un coste asociado, porque ya lo sabemos, lo que no vale dinero, lo gratis, no tiene valor para el comprador.
Es una forma de devaluar completamente un servicio, y ojo, que además, cuesta un dinero, y te garantizo que no es poco. Si me gustaría saber quién es el que pierde en este caso, si es Alibaba directamente que tira la casa por la ventana para «arrasar» a sus competidores (se le llama dumping y es ilegal), o le hace perder ese dinero a un tercero (vendedor o empresa de transporte).
Sea como fuere, el «gratis» no es una buena solución, ya sé que los de marketing creen que es el mejor gancho para captar clientes, pero sigo opinando que si ponemos gratis algo, devaluamos su verdadero contenido y valor, por lo que el cliente no apreciará no solo nuestro producto o servicio, incluso nos puede ver como algo de segunda línea.
Carlos Zubialde
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