No es por ser excluyente, no todo el mundo está preparado para poder hacer ciertas tareas, no todos estamos preparados para ello. Dirigir un equipo no es para todo el mundo, quien lo hace, reúne normalmente unas ciertas cualidades, en ocasiones no muy apreciadas por los equipos directos.
La dirección de los equipos no debería de ser algo que «toca» por turno cuando uno va escalando posiciones en la empresa, o por simple antigüedad. Para poder dirigir, y además, hacerlo bien, es necesario valer para ello, y por desgracia, nos encontramos habitualmente con muchas personas que intentan dirigir sus equipos porque les ha tocado, o simplemente, porque se han postulado para ello, pensando que tienen lo que hace falta para hacer bien la tarea encomendada, cuando la realidad no les ayuda.
Como te decía, eso de «valer» para dirigir equipos, debe de reunir unas características comunes, pero amigos, no lo es todo, los que dirigen equipos ,lo hacen también intentando aportar su sello «personal»; no es que sea ni mejor ni peor, es su sello, su forma de llegar a los objetivos con los recursos con los que se cuenta. Y casi todos los directores de equipos, además de reunir una característica común, como es la empatía, además, deben de trabajar en estos aspectos:
1-No hay 2 equipos iguales
Las personas somos distintas, los equipos son distintos. No puedes pretender hacer en un equipo lo que ya hiciste en uno anterior, sin tener en cuenta a las personas que componen tu nuevo «team». No hay dos personas iguales, los tiempos de aprendizaje serán distintos. Lo que debes de hacer es «descubrir» como es tu nuevo equipo, qué capacidades tienen, cuál es su motivación, y alinearte con ellos, alinearles con los objetivos, dando a cada uno su lugar dentro de esa familia, que es un equipo.
2-Con el ejemplo, te ganas su respeto
En todos los libros de gestión, encontramos el capítulo donde dice que para poder generar confianza en tu equipo, debes de ganarte su respeto, Pero poco te dicen de como hacerlo, yo te propongo uno, el ejemplo. Siendo el primero en ponerse al frente, en asumir sus responsabilidades, en dar ejemplo de que lo que pides a tu equipo, también te lo exiges a ti mismo. Cuando tu equipo vea que eres el primero, te ganaras su respeto, y esa es la base fundamental para generar confianza, y en el futuro, la implicación. Pero, recuerda, con EL MIEDO no consigues respeto, consigues eso, miedo, no confianza.
3-Ensuciate en el barro
No hay cosa que más gusta a un equipo que ver a su líder, ensuciarse con el mismo barro, comer el mismo rancho y pasar las mismas penurias. No debes de hacerlo todos los días, hazlo de vez en cuando, eso si, nunca pierdas las cosas de tu vista. Tener la información de primera mano, y poder compartirlo en un momento dado con tu equipo, les hará ver que estás al día de lo que ocurre, y si de ocasión en ocasión, te ensucias con el mismo barro, querrán ir contigo al fin del mundo, te lo garantizo.
Y si has dirigido equipos, has tenido buenas y malas experiencias, has tenido equipos estelares, y otros que no había por donde empezar, al final del camino, que lo hay, la experiencia acumulada te servirá para un «último servicio»: aconsejar y formar a futuros gestores de equipos.
No hay mayor satisfacción que ver quien has guiado en la difícil tarea de gestionar un equipo, crecer en ello, y ver sus resultados.
Carlos Zubialde
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