Suele decirse que «Llega antes un tonto con un plan que un sabio sin rumbo», y los años de experiencia me dicen que sí, la frase es real como la vida misma. Es más, yo mismo, sin brillantez ninguna, sin ninguna experiencia fuera de lo normal, he logrado llegar a mis objetivos, simplemente por trazar un plan, y seguirlo.
También se dice que lo difícil es trazar un plan, y yo discrepo de ello. Es verdad que no es nada sencillo trazar planes, necesitas una serie de capacidades como la observación, el posicionamiento estratégico o el conocimiento del mercado, que no se adquieren de forma rápida. Pero, aun así, casi todos tenemos una cierta potencialidad para crear un plan, por sencillo que parezca, más o menos sofisticado, más o menos profundo, pero podemos crear ese plan.
Pero para mí, lo difícil empieza cuando tienes que llevar adelante el plan, día a día, hora a hora, minuto a minuto.
Mira si es difícil, que en el mercado puedes encontrar toneladas y toneladas de consultores, especializados en ayudarte para hacer planes. Te puedes encontrar incluso algunos, que te dicen como emprender, sin que ellos lo hayan hecho. Esto me demuestra que con un poco de conocimiento, mucha labia, y un buen PowerPoint y Excel, se puede llegar a conquistar Roma. Eso sí, ¿cuántos conoces que sean especialistas en cumplir los planes?
Pero amigo, lo difícil es llevar el plan adelante, hacer que se cumpla, pelearte con él.
Lo complicado es, en momentos muy bajos, donde los resultados no son los esperados, aferrarte al plan, y continuar en lugar de tirar la toalla. Y eso tan difícil, en las empresas, lo dejan en manos de mandos, cuya preparación no es la más adecuada, por lo que al final el plan se «autosabotea», y termina fracasando, para gozo de algunos, que sueltan aquello de: yo ya lo había avisado, que no funcionaría….
En los momentos donde los resultados no están siendo los esperados, aférrate al plan, es una forma de no perder el rumbo, hay que seguir adelante. El plan es el soporte sobre el cual descansa la constancia, la verdadera herramienta diferenciadora, ganan los constantes.
También es verdad que si los resultados no son los esperados durante mucho tiempo, será el momento de modificar el plan, pero eso ocurrirá cuando hay un recorrido que permita hacer esa reflexión. Una semana de malos resultados no justifica el cambio de planes, incluso un mal mes, tampoco.
Como decía el Coronel Smith del Equipo A, «me encanta que los planes salgan bien» . Para eso, sigue el plan al pie de la letra, y de forma constante, ese es el gran secreto.
Carlos Zubialde
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