En los tiempos en los que se habla, y mucho, de crear una huella personal en las relaciones profesionales (eso de que un buen profesional no puede ser mala persona), hay quien fuera de esos prejuicios, aun pasado mucho mucho tiempo, es capaz de reconocer la valía profesional, aún y cuando han pasado muchos años.

Aprovecho estas líneas para contar una anécdota personal que refleja lo importante que es crear tu «imagen profesional»: domingo de julio, suena mi teléfono móvil a las 17:06, desde un número que no conozco. Estoy un poco cansado de recibir llamadas impertinentes de compañías de telefonía, energía, etc para que me cambie, por lo que dudo en contestar a la llamada, pero finalmente lo hago. Al otro lado de la línea, está él, su voz se me hace familiar, pero a la vez lejana, no logro situar la voz en el contexto, hasta que se presenta.

Mi interlocutor era el director de Supply Chain de uno de los principales clientes que tuve en una etapa profesional anterior, hace muchos años, entre el 2005 y 2010. No hablaba con él desde ese 2010, ya que se jubiló (eso es, hace 13 años), hasta que respondí a su llamada. Después de la primera sorpresa, y de ponernos brevemente en contexto, me dijo que necesitaba ayuda, y es que había vuelto de viaje desde el extranjero, se había olvidado el portátil en el aeropuerto, y se acordó de mí, para ver como podía gestionar la recogida y que se lo hicieran llegar a casa. Le di las indicaciones del o que debería de hacer, además de facilitarle unos contactos, para que pudiera hacerlo de forma rápida y segura.

Una vez que colgué el teléfono, se dibujó una leve sonrisa en mi rostro, y es que alguien se acordó de mí, 13 años más tarde, como la persona, ese profesional al que acudir para poder solucionar una situación, en realidad menos embarazosa de lo que podía parecer inicialmente. Y es que algo bien tuvimos que hacer, para que eso quedara grabado en su mente, y ojo, siguiera manteniendo mi número de teléfono 13 años más tarde. Y con eso me quedo, los números, las cifras, los presupuestos y las gestiones, van y vienen año tras año, pero lo que no cambiará será lo que tu trabajo significa para otros.

 

Carlos Zubialde

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