Lo dice un buen amigo mío, muy futbolero él, que hoy día, da igual ver un partido de Champions que uno de cadetes, todos juegan a lo mismo, dice, que todo son «clones», ladrillos sacados de una fábrica, que construyen una organización monolítica, con un solo objetivo: ganar.
Y cada vez que me lo dice, no puedo evitar que me venga a la mente la canción de los Pink Floyd, la canción principal del álbum «The wall», «Another Brick in the Wall Part 2», que se ha convertido en un himno contra la opresión y la falta de libertad en la educación y la sociedad en general. La letra habla de cómo la educación sistemática puede convertir a los niños en «ladrillos» que encajan en el molde que la sociedad espera de ellos, y cómo esto puede limitar su libertad y su capacidad para pensar por sí mismos.
No puedo evitar pensar en las organizaciones, en las empresas, que se han convertido en organizaciones monolíticas, donde los trabajadores son «ladrillos», y como en el futbol, el «diferente», el jugador que es regateador, que desborda, que tiene magia, es aplacado sistemáticamente, para que no se salta de las líneas que están pintadas en el suelo.
No digo que todo tenga que ser diferente, creo firmemente que todos tienen su sitio, hay que buscar el sitio para el diferente, para que pueda exteriorizar todo su arte, que no nos engañemos, se beneficia la organización, el equipo. Si tienes un Messi en tu organización, por favor, no lo intentes domesticar, no quieras lograr con él un ladrillo en tu organización, busca que le motiva, encuentra cuál puede ser el mejor lugar donde encajar esa pieza tan valiosa, verás que su rendimiento te devolverá con creces lo apostado.