00Tu mesa de trabajo habla por ti, dice muchas más cosas de las que piensas y crees sobre ti, es un fiel reflejo de nuestra personalidad, de nuestra forma no de trabajar, más bien, de nuestra forma de afrontar el trabajo y los retos.
Los años de experiencia me han permitido ver y conocer a las personas, por medio de sus mesas de trabajo. Es verdad que el sentido de la limpieza y el orden son muy variables entre las personas, algunos sufren por ver los bolígrafos o los papeles desordenados, mientras que otros acumulan papeles, tazas de café y utensilios variados, sin orden ni concierto. Mantener un cierto orden en la mesa de trabajo es fundamental no solo para quien ocupa esa mesa, también con respecto a los compañeros con los que se comparte y convive, en muchos casos, con espacios reducidos.
Creo no equivocarme cuando aseguramos que las personas con escritorios y mesas de trabajo desordenadas, son menos eficientes, menos persistentes en sus tareas. Y también puede afirmar, por experiencia personal otra vez, que los propietarios de escritorios desordenados, han sido las personas más creativas de la organización, y es que, el orden y la imaginación, son dos fuerzas contrapuestas.
En los equipos que he gestionado, he intentado inculcar que el orden y la limpieza es el inicio de un servicio excelente para con el cliente. Si somos ordenados desde nuestro escritorio, lo seremos en el servicio que ofrezcamos al cliente, y su valoración, seguro, que será excelente. Algunos de los consejos que siempre he compartido con mis equipos, respecto a como tener el escritorio, son sencillos, incluso diría que «lógicos», pero no está de más recordarlos:
Fuera comida de las mesas:
Increíble, pero cierto, esto lo he tenido que decir en no pocas ocasiones. Recuerdo a una persona, que todos los días se compraba una hamburguesa Big Mac, y se la comía delante del ordenador; imagínate el panorama, mientras tecleaba un correo con una mano, sostenía con la otra una hamburguesa, llena de ketchup y mostaza. Además de ser una cosa poco higiénica, y mantener una dieta poco saludable, ofrecía una muy mala imagen con respecto a sus compañeros de trabajo, que hacían uso del comedor que la empresa ponía a disposición de los trabajadores.
Y estoy seguro de que llegado a este punto, te preguntaras que haría con el móvil, ¿permitirlo o no permitirlo?
No es nada sencillo, hoy día puedes tener en el ordenador todas las aplicaciones de un móvil (redes sociales, mensajerías como Telegram o Whatsapp etc). Yo, personalmente, limitaría su uso «privado», es más, yo trabajo, tengo todas las notificaciones desactivadas, redes sociales cerradas, etc. Buscar el equilibrio es esencial para aumentar la productividad.
Carlos Zubialde
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