Primero fue «La gran dimisión», luego fue «La renuncia silenciosa» y ahora es «La gran permanencia», o como se le conoce en, The Big Stay.
La Gran Estancia o The Big Stay, al igual que La Gran Dimisión, es un nuevo término que describe lo que está ocurriendo en la población activa en estos momentos como respuesta a los despidos masivos que se están dando, sobre todo en sectores como el tecnológico, unido a la situación global de una alta inflación y la subida de los tipos de interés. Con todo esto, las cifras en las economías del primer mundo parece reflejar que los trabajadores que abandonan su puesto de trabajo, se reduce por los motivos que comentaba.
Quedarse en el trabajo actual tiene varias ventajas, aunque no te lo creas. La primera es que sabes lo que te espera. Después de los tres últimos años de incertidumbre, muchos trabajadores están listos para algo que no han tenido en mucho tiempo: certidumbre. Sabes exactamente cómo actuará tu jefe durante las reuniones, sabes exactamente qué compañero de trabajo se extenderá demasiado durante el turno de mañana e irritará a todos los demás, y conoces tu trabajo tan bien que lo haces con confianza y facilidad. Te reconforta saber lo que te espera. La «bendita» rutina actúa como una red de seguridad para muchos trabajadores.
Lo malo es que nada cambia. Tu jefe nunca parece cambiar, vamos, puedo garantizarte que nunca cambiará. No importa lo que le digas, tus compañeros nunca parecen escucharte y llevas tanto tiempo haciendo este trabajo que puedes hacerlo mientras duermes, incluso obteniendo mejores resultados, aunque esto puede no ser tan importante para tu jefe, mientras cumplas con el mínimo exigible.
Aunque muchas personas se quedan en su trabajo actual porque son felices, otras se quedan porque no sienten que tengan otra opción, tienen esa sensación de ser como un Hámster enjaulado, que corre y corre en su rueda sin avanzar ni un milímetro.
¿Qué hacer?
A menos que te sientas infeliz en tu empresa actual, puede que no merezca la pena correr el riesgo de dejar una organización consolidada en una economía inestable. No estás en la posición más ideal, pero puedes hacer que funcione. Puedes encontrar la felicidad profesional quedándote en tu puesto sin sacrificar tus estándares, haciéndote más resistente, intentando cambiar algunos hábitos propios o de la compañía. En ocasiones, un pequeño movimiento es el desencadenante de un proceso que se convierte en gigante.
Es lo que se conoce por convertirte en «resiliente», pero de eso, hablaremos en otra ocasión.
Carlos Zubialde
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