Menudas discusiones leo, sobre todo en alguna red social como Twitter o Linkedin, entre defensores y detractores del trabajo en remoto, y por extensión claro, del teletrabajo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid….

Creo que el primer error es la propia definición de QUE ES TRABAJO EN REMOTO.

La gran mayoría puede llegar a definir que trabajar en remoto es trabajar «lejos», en distancia, en lugares distintos, pero para la misma empresa, dentro de un equipo o proyecto. Vale, lo compro, esa es una de las definiciones, pero amigos, para mí, no es la única, existe otra más. Se puede trabajar en remoto en la oficina, me dirás que en poblaciones distintas, y si tienes razón; pero también puedes trabajar en remoto EN LA MISMA OFICINA.

Por mi experiencia, diría que en la gran mayoría de empresas, se trabaja en remoto y en la misma oficina; he visto y sigo viendo equipos que comparten el mismo lugar físico, pero están alejados a miles de kilómetros los unos de los otros. Y que decir de los departamentos, esos «reinos de taifas» independientes, que hacen la guerra contra otros departamentos, que trabajan de forma «muy remota» de ellos, puede que solo a 10 metros físicamente, pero mentalmente están en otro continente.

Me resulta muy llamativo que las empresas quieran que sus trabajadores retornen a la oficina, declarando la guerra a quien lo hace de forma remota, cuando su departamento de administración no conecta con el de ventas, y este «odia» al de operaciones, como si cada uno de ellos trabajara en una empresa distinta.

¿El problema es la distancia?

Claramente no, el problema es la desconexión de la empresa, y que estos estén situados en una bonita oficina en Madrid, Barcelona u otra ciudad, o los unos en Tegucigalpa y los otros en Sídney, al final, es lo mismo. La distancia es un «pretexto» que esconde otras cosas, como la falta de claridad del rumbo a seguir, de la falta de colaboración o la falta de ideas y objetivos claros o realistas.

Y para añadir la guinda al pastel, como no se sabe qué hacer, se reproducen viejos esquemas: el control.

Efectivamente, disfrazando la situación, en nombre de una mayor «conexión» entre los miembros de los equipos, se eliminan las opciones de trabajo en remoto, pero en realidad, lo que se hace es trasladar físicamente la lejanía hasta un mismo recinto: la oficina.

Y no quiero decir que trabajar en remoto sea la panacea, ni tenga ni pueda ser implementado en todas las empresas y que todos los profesionales estén preparados para ello. Como siempre, en la justa medida está la clave del éxito, pero las empresas hoy día sí tienen que tener claro que hay conceptos que se han incorporado como diferenciales, y la flexibilidad, el teletrabajo o el trabajo en remoto tienen un peso importante, es verdad, que en ciertos perfiles.

Pero también, el trabajo en remoto, bien realizado, es una excelente oportunidad para las empresas, una oportunidad de poder incorporar personal profesional que, en otras circunstancias, es posible que no pudieran incorporar, por ejemplo, porque se encuentran a 500 kilómetros de distancia de la oficina. La reflexión para el mundo empresarial creo que debe de ser que el trabajo en remoto es una excelente ocasión para mejorar, en lugar de seguir pensando en los «viejos esquemas».

Carlos Zubialde

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