Si tienes ya unos años, puede que recuerdes la película que tenía este título, una comedia estadounidense de 1989 y protagonizada por el dúo Richard Pryor y Gene Wilder, y cuyo título siempre lo hemos utilizado para definir la falta de comunicación entre dos personas, aunque estén hablando de una misma cosa.

La falta de una buena comunicación es el día a día en toda empresa, más acentuado cuando esta comunicación no es verbal, sino por medios digitales (email, etc.). La comunicación escrita no capta los matices, y en muchas ocasiones, lleva a malos entendidos que llevan, además, a que el objetivo de la comunicación, quede completamente difuminado.

Una pregunta, ¿alguna vez en tu empresa, te has sentido así?👇

Yo, sinceramente, sí, y no solo una vez, en muchas ocasiones.

Tú y tu equipo tirando hacia una dirección, y de mientras, otros equipos lo hacen en dirección contraria.

En algunas ocasiones, con cierta «mala leche», es decir, con premeditación, los equipos, en lugar de trabajar en una sola dirección, lo hacen como si fueran enemigos, competidores acérrimos.

Pero en otras, simplemente no existe comunicación, y las direcciones y decisiones son tomadas desde una visión cerrada y cortoplacista.

Comunicar es importante, sí, pero hacerlo bien, lo es mucho más

Carlos Zubialde

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