… La verdad es que no sé decirte en concreto cuál es «el secreto», sinceramente.
Puedes leer muchos profesionales especializados en marca personal, y puedes llegar a leer cosas completamente contrarias entre las mismas como la base del éxito. Durante mucho tiempo intenté seguir algunos de esos caminos, haciendo ese binomio que es «prueba-error», hasta que termina llevándote a un callejón sin salida. Bueno, te termina llevando al callejón de quien te lo está proponiendo, eso sí, para después venderte un curso que se supone que te ayudará a salir de ese mismo callejón.
No, no caí en ninguno de esos cursos, afortunadamente para mí, y sobre todo, para mi bolsillo.
Todo el camino que he recorrido es puramente por sentido común, formato autodidacta, y sobre todo, por uno de los principales valores que se precisa para construir una marca personal: tenacidad.
También le podemos llamar insistencia, perseverancia o adjetivos similares. En el fondo, es no tirar la toalla, ponerse unos objetivos, marcar el camino y seguir, pase lo que pase, continuar con el plan trazado.
Pero, ¿qué ocurre si el plan no da resultados?
No debes de ser tan osado como para pensar que tu plan inicial dará resultados a la primera (ojo, que sí es así, ¡felicidades!). Es posible, buenos, es deseable que si la cosa no funciona, introducir cambios en tu plan. Pero lo importante no es cambiar el plan, es CUANDO cambiar el plan.
En los tiempos actuales, en los cuales la inmediatez, las prisas y la rapidez están al orden del día, si te dejas llevar por las prisas, cambiarás de plan cada día, bueno, no cada día, se puede decir que cada hora. Lo importante no es cambiar el plan, es saber cuando se puede cambiar el plan, dejar que el plan continúe hasta un punto donde si este no funciona cambiar. Pero que ese punto esté lo suficientemente alejado en el tiempo como para poder ponderar correctamente lo que está ocurriendo, y si es así, hacer los cambios pertinentes.
Y es que las prisas, son malas consejeras.
Carlos Zubialde
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