En algunas culturas, como la china, copiar no está nada mal visto, como ocurre por ejemplo en la europea o anglosajona. Saber que eres copiado, y mejorado por otros, hace, según la cultura china, ser mejor en tus propuestas, buscar ser «único», pero de verdad. Porque si no lo eres, en menos que canta un gallo, ya estás fusilado y mejorado.
Pero ojo, que en la cultura europea, también copiamos, y somos copiados, claro. La gran diferencia frente a la cultura china, es que la copia en aquel país, se hace como base para crear algo mejor, mientras que en Europa o Estados Unidos, nos encontramos con «fotocopias», qué es algo muy distinto de una copia. Cuando copias, tomas ideas, «bebes de fuentes» desde donde creas otras cosas y dimensiones, que quien hizo la idea original, puede que ni se le hubiera ocurrido que tuviera ese recorrido.
Y detrás de todo esto, al final, está EL CLIENTE; puedes tener el mejor producto, el más atractivo y seductor, que si el cliente no lo necesita, NO LO COMPRARA. Y esta sí que es una equivocación muy europea, crees y pensar que estamos en posesión «de la verdad absoluta», y que el cliente no sabe ni por donde le pega el viento.
Si te ocurre algo similar, revisa tu estrategia, si tus clientes no te compran, y sigues pensando que tu producto o servicio, es «espectacular», es muy posible que lo que tengas sea un problema, seguramente «espectacular», que se puede solucionar de una forma muy sencilla: ESCUCHA A TU CLIENTE EN LUGAR DE ENROCARTE EN TUS POSICIONES