De la misma forma que en muchos deportes de equipo se aprovecha el verano para afrontar los fichajes que encajen en sus plantillas a fin de lograr los objetivos marcados, en las empresas ocurre lo mismo, en verano se «pesca» para que en septiembre empezar el curso con todos los fichajes ya en funcionamiento.
Es cierto por ello qué septiembre es el mes en el cual se da mayor número de movimientos profesionales de salidas y llegadas. Es el inicio del curso, el comienzo del año y todas las organizaciones quieren, además de estar preparadas, contar con los mejores talentos en sus organizaciones. Para eso se ponen en marcha antes, mucho antes, de forma habitual junio y julio son meses de contactos, pero agosto es sobre todo el mes donde se terminan cerrando muchos «fichajes».
Septiembre significa la activación del mercado laboral, siempre que dejemos claro esta apartados algunos sectores muy estacionales como lo son todos los relacionados con el turismo. Pero, este inicio de año en septiembre, ¿por qué motivos se da?
Vamos con algunas de las razones:
📌 Cierre de ciclo: el verano y las vacaciones nos dan tiempo, tiempo para pensar y reflexionar, por lo que es muy común que se hagan reflexiones personales sobre los progresos profesionales, las expectativas y el futuro. Suele ser un punto y aparte para muchas personas.
📌 Nuevas energías: las vacaciones, además de tiempo, nos permite relajarnos y cargarnos de energías. Esta nueva energía es un buen combustible que, junto con las reflexiones, pueden llevar al trabajador a reconsiderar su situación y buscar nuevos retos.
📌 Querer crecer: no solo los trabajadores, las empresas también en verano, al contar con más tiempo, hacen en ocasiones ajustes en sus estrategias, lo que en muchas ocasiones puede significar aumentar sus equipos y para ello, necesitan contratar en el mercado.
Sea como fuere, en un mercado donde la movilidad es cada vez mayor, las propuestas de valor que los trabajadores hoy día consideran en ocasiones no están muy alineadas con lo que las empresas ofrecen. Cuestiones como la conciliación laboral o el teletrabajo en muchas ocasiones están igual o más valoradas que las cuestiones salariales, y las empresas deben de adaptarse a este nuevo tiempo si quieren contar con el mejor talento en sus filas
Carlos Zubialde
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